Rótulos Ángel Marrom nació en 1982, como tantos proyectos que dejan huella: en un pequeño taller, con mucho ingenio, materiales y la mirada puesta en cada detalle. En aquellos tiempos, el pincel y el pulso firme eran las herramientas principales, y el rótulo se entendía como un oficio artesanal. Así empezó todo: a mano, con alma.
Desde entonces, no hemos dejado de evolucionar. Porque si hay algo que nos define es nuestra capacidad de adaptarnos a los nuevos tiempos sin perder la esencia del trabajo bien hecho.
En los años 90 dimos un gran salto: nos digitalizamos. Incorporamos nuestros primeros Mac, plotters de corte, impresoras y escáneres. Y con ellos, llegaron nuevos materiales como el vinilo de corte, los metacrilatos, los policarbonatos… Empezamos a combinar la tradición con la tecnología, y así nació una nueva forma de entender la rotulación.
Años después, en 2004, abrimos el local actual. Más grande, más cómodo y sobre todo, más preparado para atender bien a quienes confían en nosotros. Porque para nosotros no hay cliente pequeño: cada proyecto tiene su historia y su importancia.
Diseñamos, fabricamos e instalamos todo tipo de rótulos, vinilos, letras corpóreas, expositores, lonas, banderolas, señalética, personalización de vehículos, fachadas y más. Pero más allá del producto, ayudamos a dar visibilidad a negocios, marcas y profesionales. Creamos imagen, reforzamos presencia y acompañamos a nuestros clientes en sus propios procesos de crecimiento.
Trabajamos tanto con empresas como con particulares, adaptándonos a cada necesidad y cuidando cada detalle desde el primer boceto hasta la instalación final.
Hoy seguimos siendo una empresa familiar. Con la misma ilusión de siempre, pero con más experiencia, más recursos y nuevas generaciones al pie del cañón (sí, ya está Angelillo en marcha). Seguimos aprendiendo, incorporando herramientas nuevas, y rodeándonos de buenos profesionales y mejores clientes.
Nos encanta lo que hacemos. Por eso lo hacemos bien.
Una curiosidad: el nombre “Marrom” no viene del color marrón, como muchos piensan. Es una combinación de apellidos: MARtínez + ROMero. Lo que empezó siendo una firma personal, hoy es una marca con historia propia.
Trabajamos tanto con empresas como con particulares, adaptándonos a cada necesidad y cuidando cada detalle desde el primer boceto hasta la instalación final.